(de la web de RTVC) EUROPA HORA CRÍTICA: LA CONJURA DE LOS RECIOS

El nuevo tren de la eurozona está claro. En la Europa de la segunda década de este siglo no figura España en el primer vagón. Es un país rémora, con demasiado lastre, que obligaría a reducir la velocidad. Alemania sigue siendo, sin discusión, la locomotora, pero Francia, desde que llegó Hollande, quiere compartir la cabina del convoy y no tiene las mismas ideas exactamente, en cuanto a la hoja de ruta, que su amable rival alemán.
CAMP DAVID
En Camp David (la cumbre del G-8 de la semana pasada) se vieron los rostros y las posiciones de las piezas en el nuevo tablero de ajedrez. La señora Merkel, dueña de sí misma en medio del círculo varonil, como en tiempos de Thatcher, guardaba (o la hacían guardar) las distancias con Obama, que sentaba a su lado al amigo francés Hollande y el inseparable aliado inglés Cameron, víctima de los agravios de Sarkozy. Obama y Hollande (y al parecer Cameron, que solo discrepa de la tasa a las transacciones que sí impulsa el eje francoalemán) han tirado por tierra la agenda Merkel en Europa en su cara.

La prioridad ya no ha de ser la austeridad a machamartillo, sino el crecimiento con sus medidas de estímulo inaplazables, le guste o no le guste a la canciller. Y esta se ha mordido la lengua, fuera de su territorio, evitando hacer un numerito en el foro de los países más desarrollados (allí estaban también los chinos, los rusos y demás imperios de la cosa), pero se vuelve para su país, para su finca europeo con cierta retranca. Antes de las legislativas francesas de junio tiene previsto reunirse en Roma con Hollande y Mario Monti. España no está citada. Es un cónclave –se entiende- de los países que “mean” en la Europa venida a menos. Ahí se supone que cerrarán filas de cara a la galería, con algún enjuague de fórmula ambigua entre el plan germánico de disciplina fiscal, recortes y ajuste de caballo, y alguna pócima crecepelos y un estimulante té aguado. Tienen que salvar el tipo o, en verdad, Europa se la cargan ellos solitos sin que el fantasma de Bin Laden active la bomba.
MERKELLONTI
Ese trío que nadie se cree, algo así como un ‘Merkellonti’, no tiene talla, por lo que se adivina, para afrontar el desafío de dimensiones históricas que les propone apremiantemente la Unión Europea, con poco más de medio siglo de existencia entre luces y sombras. Ni más ni menos que la refundación del invento, con decisiones de tal calado que no los imagino adoptándolas a este paso a todas luces rácano.

La recesión se extiende como lepra contagiosa por toda la eurozona, y acabará arrasando de llagas purulentas a las mismísimas Francia y Alemania, lo quieran o no lo quieran ver. Echarán pestes de Krugman, pero el suyo es todo un aviso a navegantes: si el sistema financiero español fuera intervenido con fondos europeos (como ya insinúa un imprudente Hollande) dentro de un par de meses, una vez concluyan los auditores privados su trabajo sucio, habría colas en los bancos, retirada masiva de depósitos, fuga de capitales y corralito al canto. Y el euro se tambalearía y su santa madre también, que es la diosa (¿odiosa?) Alemania austerizadora de esta señora obsesionada con contener la inflación a costa de la asfixia del resto de los estados sometidos a su diktat.
RAJOY EN CHICAGO
Rajoy proclamaba ayer mismo, dichoso y dicharachero por el paseo en barco con doña Angela por el río que atraviesa Chicago (a pocos metros da clase Martha Nussbaum, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de este año, que les pide más “imaginación”), su credo obediente: el único crecimiento posible es el que provenga (cuando toque, antes o después de la agonía, cabe preguntar) de la innegociable política de ajuste y reformas en marcha. Esta conjura de los recios austeros fundamentalistas contra los profetas del crecimiento nos va a llevar a un nuevo antagonismo simplón entre derechas e izquierdas, entre ultraliberales y keynesianos, que es algo que les encanta a los políticos para tener de qué hablar delante de un micrófono. Pero mientras pierden el tiempo con rifirrafes de patio de colegio, Europa se desangra.
GREXIT
No es broma la tesitura de que Grecia (Grexit la llaman ya sin rodeos y la misma canciller le pide que refrende el euro) salga de la moneda única o sea expulsada. El mismo efecto dominó que la intervención de la banca española. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si lo que pretenden es partir Europa por la mitad, el Norte a lo suyo y el Sur a su casa, convendría poner las cartas boca arriba desde este miércoles, en que se celebra la cumbre informal para hablar teóricamente de crecimiento y hacerlo, en realidad, de Grecia y España, chivos expiatorios del peor ‘déficit’ de esta crisis, el ‘déficit’ de europeísmo institucional, el ‘déficit’ del BCE como banco central en sentido estricto y, en suma, el ‘déficit’ de gobernanza europea en todos los sentidos.
¿MERKOLLONTIJOY?
Son como niños jugando con fuego. Hasta que se queman. Puestos a jugar, ya podrían invitar al errante Rajoy a la velada de Roma, y, como todo es una farsa, dar a luz un engendro aún más irreconocible, bajo el nombre de ‘Merkollontijoy’. ¿Qué les parece? Que ni en la última cena falte el humor.

(de la web de DIARIO DE AVISOS) JORNADAS DE TURISMO CONTRA EL MIEDO

La búsqueda de respuestas, al alud de preguntas que nos venimos formulando (aquí abajo, en el pozo de esta crisis), sobre el futuro del turismo canario, no conduce a la melancolía, como demuestra esta segunda edición de las jornadas introspectivas sobre el sector que organiza DIARIO DE AVISOS. Los mil millones de turistas que hay actualmente en el mundo, con tendencia a duplicarse antes de dos décadas, son la mejor garantía para una industria que en Canarias (estamos en plena tregua de juicios de valor) siempre fue contestada y cuestionada alegremente y ahora nos ayuda a vencer el miedo. El debate entre defensores del turismo y de la diversificación (palabra que ha pasado a mejor vida) monopolizó durante años en la opinión pública toda posible visión de futuro sobre el porvenir de esta tierra. ¿Qué queríamos y qué no queríamos vender de puertas afuera para darnos de comer de puertas adentro? Nunca hubo un consenso tácito. Ahora quizá sí, y en estas jornadas se ha hablado, incluso, de lo que debemos servir en la mesa del turista: una gastronomía local que ahora, por suerte, cuenta con menos detractores que en los años 80 y 90, cuando nos negábamos toda posible marca culinaria más allá del mojo picón. Se urdieron muchas polémicas baladíes a propósito del turismo de masas de playa y sol y el turismo de calidad que decíamos antes de que fueran construidos el Bahía del Duque y el Abama. Pero era un juego de luces entre el ecologismo bienintencionado y la hipocresía más burda. Porque se pecó de desarrollismo, como todo el mundo –incluso los actuales gobernantes- admiten a estas alturas, pero ello no justificaba la aberración de pretender demonizar el turismo como causante de todos los males del archipiélago (eran los tiempos en que había islas que tenían a gala no incurrir en el turismo como fuente de prosperidad: el turista estaba mal visto). El botánico Wolfredo Wildpret me contó que en los 90 pronunció una conferencia en Alemania sobre Canarias, y al decir que las islas habían promulgado en el Parlamento una ley que protegía el 42 por ciento del suelo, el auditorio lo interrumpió con un fuerte aplauso. Siempre fuimos unos masoquistas majaderos: rebatíamos los desmanes urbanísticos declarándole la guerra al sector que nos procuraba un estado de bienestar que ahora añoramos. Las jornadas de DIARIO DE AVISOS nacen de la convicción del periodista que dirige este medio de que estamos en un callejón ‘con’ salida. Juan Manuel Pardellas y quien suscribe conversamos una vez al alimón con el mítico comandante Cousteau, el patriarca de los mares que transformó un antiguo dragaminas en un buque oceanográfico legendario: el Calypso. Nos habló del ‘Broadway’ de las ramblas de Santa Cruz y de las bondades de nuestra biodiversidad. Carlos Silva me subraya que en esto último somos uno de los pocos templos sagrados de Europa que se cuentan con los dedos de una mano. Pero tuvo que llegar la crisis para que abordáramos sin complejos, sin fatalismos y sin prejuicios las posibilidades del único sector económico en el que podemos sentirnos cómodos compitiendo con el resto del mundo, sin menoscabo de cuantas alternativas seamos capaces de poner en marcha una vez salgamos del socavón. Turismo, sí, y medio ambiente, también. Se trata de la industria que nos da de comer y de las únicas materias primas de que gozamos: sol, viento y mar. Ah, y petróleo, el último anatema de la saga de rifirrafes en la tierra de los gallos de pelea, que, como tal, figuró como una de las estrellas de las mesas de estas jornadas. Seguiremos discutiendo acerca del Turismo. Ya se ha convertido en una disputa familiar.

(de la web de DIARIO DE AVISOS) En la muerte de Carlos Fuentes. UN GALÁN

Tendría Carlos Fuentes la conciencia de quien era cuando hablaba como si nunca hubiera sido Carlos Fuentes, pero a veces disimulaba todo asomo de vanidad. “No soy nadie al lado de esos gigantes”, dijo camino del coche que nos conduciría al aeropuerto Reina Sofía, a la salida del Jardín Tropical, el hotel de su amigo Polanco. Y dijo más en ese corto trecho hasta llegar al vehículo. “Leo cada verano el Quijote, para aprender”. Lo hacía desde los 12 años y fue Premio Cervantes. Venía de paladear a Dostoievski, ante el que se adujaba como un escritor principiante. Hubo otros encuentros. Veladas sobre cine, política y rancheras. Era el eterno ‘nobelable’ en la sala de espera. Me contó la trifulca de Vargas Llosa y García Márquez –fue testigo-, sus amigos del alma del boom, que le ganaron por poco la carrera del título que da la gloria. No se fue de vacío, también sumó el Príncipe de Asturias a su equipaje de padre de la moderna novela hispanoamericana. Adoraba el paisaje de la isla, “la del poeta Sánchez Robayna”, la de Pedro Guerra, que compuso ‘Contamíname’ bajo el efecto de sus palabras, la isla síntesis de un viejo mestizaje, su matraquilla. Martín Rivero lo acompañó a Lanzarote, a visitar a Saramago entre volcanes, ¡”cuánto lo admiro por escribir a ciegas con tanta lava!”, cuando él terminaba ‘Los años con Laura Díaz’ y regresó sobre el original para meterse en la isla. En agosto de 2002, el periodista Juan Manuel Pardellas fundió letras con rock, sentó al autor mexicano con el cantante granadino, homenajeados en ‘Son Latinos’ en el sur, y tituló el reportaje en El País ‘Fuentes y Ríos junto al Atlántico canario’. Carlos Fuentes vio morir a dos hijos y ayer, de pronto, se nos ha ido él mismo, aquel joven escritor de 83 años con camisa blanca. Un galán.

(del blog ‘Mi Equipaje’ en la web de RTVC) LA SEMANA DE EUROPA Y CANARIAS

Esta es una semana decisiva en clave europea y canaria. Las islas están emplazadas, como el resto de las comunidades, a un inquisitorial Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el que se dará luz verde o portazo a los planes autonómicos para cumplir el objetivo de déficit.

Viene precedida la reunión de un incesante intercambio de papeles Madrid-Canarias para despejar todas las dudas al respecto. Pero nada garantiza el desenlace del proceso, si bien Canarias es de los territorios que mejor hicieron la tarea el año pasado.

La gran cuestión es saber si desde el Ministerio de Hacienda se es consciente de que este archipiélago no es una autonomía más, sino una insular y alejada, y que históricamente, salvo se reconsidere ahora por parte del Estado, gozó de trato distinto por el llamado ‘hecho diferencial’.

Mañana, tras la investidura del nuevo inquilino de El Elíseo (la esperanza blanca de los periféricos), a última hora de la tarde, en la sede del gobierno alemán en Berlín, se ven las caras Merkel y Hollande, lo que a priori equivale a una mezcla imprevisible del aceite y el vinagre de las políticas anticrisis. Ambos han de dar con la pócima milagrosa que saque a la UE del abismo al que se ve abocada. España (en recesión y sin frenos) es el mejor ejemplo de lo que digo.

De esa entrevista en la cumbre han de salir algunas señales de humo. Y no puede ser humo negro. Los mercados aguzan el oído, afilan la mirada y toman nota. Es la oportunidad de sentar las bases de un nuevo Contrato para la Recuperación, que agregue al ajuste y la austeridad dosis de crecimientos y estímulo. Después vendrá una Cumbre del Crecimiento, formalmente convocada si prospera este vis a vis de los dos osos del continente. Y entonces se pondrán los acentos, los puntos y las comas en las medidas de reactivación económica: que si un gran plan de infraestructuras, que si fondos para la energía verde, que si nuevas tecnologías, que si pymes y emprendedores, que si autónomos y mucha imaginación….

Pero ahora mismo, de ese encuentro de urgencia (el mismo día que toma posesión el nuevo presidente francés) dependen los éxitos más exigentes que necesita Europa para no naufragar como estos días se ha reiterado a propósito del centenario del Titanic. Un cualificado asesor de Merkel ha reconocido en las últimas horas que las políticas de recortes (a las que en España se erigen monumentos en todas las plazas todos los días con una chulería patética) se han extralimitado y ahora mismo están “matando” países. De ahí que sotto voce, hasta tanto se pronuncie la jefa, admitiera que “quizá tengamos que parar”. A buenas horas, mangas verdes, dirán los griegos. Pero más vale tarde que nunca.

(de la web de Diario de Avisos) EL BANCO BUENO Y EL BANCO MALO

La reforma financiera abunda en las recetas promulgadas desde Bruselas (que es como decir Berlín). Nadie discute su imperiosa necesidad, sí acaso una opaca diligencia de 48 horas para quitar a los amigos, convenientemente indemnizables, sin encontrar problemas para taponar con dinero público la hemorragia de pérdidas del ladrillo, mientras se recortan hasta la exasperación los gastos y se desmantela el estado del bienestar.

Y ha de cuestionarse el silencio oficial sobre los responsables del desgobierno de la banca todos estos años. A su vez, se teme lo peor, ante los efectos limitados de las reformas financiera y laboral y demás ajustes: Europa exigirá nuevos y más drásticos recortes, una vez comprobado que la recesión española es más profunda y duradera de lo que se pensaba y que rebasará con creces los objetivos de déficit. “Malas noticias para España”, se dicen al oído los dirigentes de la UE.

Este panorama exige una solemne explicación, formal y resolutiva, del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que acierte a transmitir del grado de confianza que se echa en falta. O irá cobrando cuerpo la idea de que España no tiene solución y, como sucede con Grecia, se le pondrá en la lista negra: la de los candidatos a salir de la zona euro, una hipótesis suficientemente dañina como para revertir este el desencuentro político español e ir generando con premura las condiciones de diálogo y consenso que exige el momento entre las dos principales fuerzas políticas y entre el Gobierno central y las autonomías (especialmente clamorosa la pereza de Rajoy en recibir al titular de la comunidad canaria), estas últimas ahora mismo en el ojo del huracán de Bruselas.

Si la realidad es tozuda, y como decía ayer la Comisión Europea en su diagnóstico de primavera, España no cumplirá sus objetivos de déficit, ni por asomo, tanto este año como el próximo (en alguna parte he leído que no lo haría hasta 2018, que es como decir nunca a este paso, si no se le amplía el margen), habrá que empezar a llamar a las cosas por su nombre. Depresión. Depresión social y económica. Crisis generacional a la japonesa. Década perdida y todo lo que se le quiera añadir a un país podrido por dentro, cuya cáscara se hace añicos y deja al descubierto su aspecto nauseabundo.
El Titanic económico
La varita mágica que obre el milagro de rescatarnos del naufragio del Titanic no está la vista. Y aquí no cabe apelar al efecto Hollande por una buena temporada, o perderemos el tiempo embelesados en un espejismo, como sucedió con Obama. A Hollande hay que esperar a verlo en su justa dimensión, una vez en el Eliseo, cuando los hechos hablen por él. España es de una de las economías de mayor tamaño de la eurozona, a la que, por cierto, a veces se le trata al trancazo en la propia Europa como si un tic argentino-boliviano se hubiera instalado en Bruselas respecto a la periferia, y me parece una deriva miope.

Esa fórmula prodigiosa no existe de momento. No lo es, desde luego todavía, pese a los cantos de sirena, la agria reforma laboral, ni lo fue la de Zapatero, ni por lo que se ve, lo será la de Rajoy. Este nuevo marco (que, en efecto, facilita el despido y, en todo caso, consagra salarios más bajos y un empleo precario), al parecer, tendrá efectos positivos en términos de generación de puestos de trabajo, cuando fluya de verdad el crédito y la economía entre en la senda del crecimiento, como quiere el nuevo presidente francés (o, mejor dicho, como quería el candidato socialista durante la campaña presidencial, a falta de comprobar si mantiene sus tesis tras la toma de posesión, o desiste de algunas de ellas como hemos visto en el caso español y británico, al menos). Pero es que eso de crear empleo, ya lo hacía el viejo Estatuto de los Trabajadores. Es el crédito y el crecimiento económico los que sacan a la gente de las listas del paro, y no las reformas laborales; otra cosa es que éstas impulsen o desanimen a los empresarios, aun en tiempos de bonanza, dependiendo de loa mayor o menos rigidez de las condiciones laborales.
Los responsables remunerados
La otra reforma taumatúrgica, la financiera, aprobada mediante decreto este viernes en Consejo de Ministros, dista mucho de garantizar reactivación alguna del estancado proceso productivo español. A lo sumo, es una catarsis (traumática, por otra parte, y desconcertante), a que estaban abocados bancos y cajas desde el inicio de esta crisis, hace ya cinco años, cuando desde el Gobierno, entonces socialista, se nos trató de entusiasmar con el falso cliché de la mejor banca del mundo. Esta segunda reforma superpuesta a la de febrero, ambas de la factoría De Guindos, ejerce mayor presión sobre la banca en cuanto a provisiones para hacer frente a eventuales riesgos procedentes de su exposición al ladrillo y lleva a la práctica la idea de sucesivos ‘bancos malos’ (sociedades en forma de sumideros de todo el paquete tóxico), con lo cual cabe decir que el sector entra, al fin, en vías de saneamiento, una vez que hemos comprobado que los merkados (con k de Merkel) no se acababan de creer los esfuerzos de austeridad y ajuste de España, por la sencilla razón de que su sistema financiero era un queso gruyere completamente agujereado.

El caso de Bankia (nacionalizada en parte esta misma semana ante las proporciones de su pozo de créditos fallidos) es paradigmático del escenario que tan artificialmente se había disfrazado para exhibir a una banca española –enferma hasta la médula- como modélica y saludable.

Ahora toca hablar claro. De una parte, para depurar nominalmente responsabilidades (no hacerlo revelaría una complacencia peligrosa del Gobierno, obligado a manejar un asunto tan delicado sin la menor sombra de duda de cara a los ciudadanos y a los mercados avizores). Y, de otra, para decir que esta reforma tardará aún unos meses –todo lo que resta de año, prácticamente- en poder ser efectiva y que, por tanto, nadie espere una vuelta inmediata al crédito como por efecto reflejo; entre otras cosas, porque la reforma por sí misma no lo garantiza, sino, en todo caso, una inyección en toda regla de dinero externo, que pasa por el Banco Central Europeo. Y todavía no ha dicho esta boca es mía.

LA NACIONALIZACIÓN DE BANKIA Y LA APERTURA AL CRÉDITO

Tarde y mal –porque era la madre del cordero y se pisarían callos influyentes-, el Gobierno de Rajoy, al fin, mete el bisturí en la banca. Cierto que Zapatero pecó por omisión, amén de fanfarronear acerca del “mejor sistema financiero del mundo”. La cuasinacionalización de Bankia (a la que pertenece la Caja de Canarias, ahora prácticamente vaciada de contenido con la conversión pública del banco matriz, el Financiero y de Ahorros, BFA) es un paso delicado y, al parecer, ineludible del ejecutivo, que se enfrenta a los verdaderos retos que conllevan mayor desgaste electoral.

Ya las encuestas empiezan a dar malas noticias al PP, a cuatro meses de su llegada, síntoma de que las reformas están siendo mal recibidas por una ciudadanía desinformada. Evidenciar que hay miles de millones disponibles para salvar un banco (aunque sea vía préstamo o aval) es encajado con dificultad por la opinión pública, consciente de los recortes adicionales en Sanidad y Educación y los hachazos que sufren los Presupuestos Generales del Estado, a costa de los servicios públicos.

Salvar la banca no es un invento español, como todo el mundo sabe. Cada gobierno ha tenido que hacer lo mismo cuando le ha tocado, y a España le tocaba ya. Limpiar el sistema financiero (expuesto al riesgo ladrillo) es un paso inexorable que venían demando todos desde el exterior, aunque no se constituya, quizá, finalmente, un banco basura o banco malo con todo el lastre inmobiliario.

El decreto de este viernes que dicte el Consejo de Ministros contendrá requisitos más estrictos al conjunto de la banca en el capítulo de provisiones. Y ha de ser una reforma (a la segunda la vencida) de verdad. La más vigilada y seguida en tiempo real por todos: Bruselas, los mercados, el FMI … Se nos dice que es imprescindible para que el crédito fluya. Pero este señuelo ya se ha empleado en otras ocasiones con reformas anteriores. Pendientes de que Europa, tras le llegada de Hollande a partir del próximo días 15, gire este mismo mes hacia una apertura al crédito y el crecimiento, que inyecte liquidez a las economías en recesión, exijamos a los gobernantes tacto y equidad en las reformas pendientes, y entre estas la financiera.

En vísperas del primer aniversario del 15-M, cualquier movimiento en falso en la última ristra de medidas de ajuste puede desatar la cólera social de las víctimas de la crisis (los parados, pensionistas, funcionarios y empresarios que han quedado por el camino). Las próximas acciones inmediatas han de tener en cuenta el límite de tolerancia de los ciudadanos, reos de un caos que primero paraliza los ánimos y acaso tarde o temprano provoque reacciones espontáneas sin control, como sucedió en la primavera árabe con los vendedores ambulantes.

En un congreso de neurocirugía en Las Palmas, algunos expertos aseguran que se puede operar la tristeza. De ello se trata, de dar con la vacuna económica que nos libre de esta nube en la mente.

HOLLANDE SIENTA EN EL BANQUILLO A MERKEL

Bastó la llegada de Hollande, esta noche de mayo –otra vez el mayo francés-, para darle la vuelta al calcetín y dejar al descubierto las sórdidas componendas de Berlín para sojuzgar a la Europa del Sur aprovechando la crisis, detener el reloj de los países periféricos y alumbrar un nuevo poder frente a Estados Unidos en las manos omnímodas de Alemania. El viejo sueño del dueño de Europa camino de hacerse realidad. ¿Era tan insoslayable la asfixia económica de la Europa que se aprieta el cinturón? ¿O había alternativas acordadas y ocultas que ahora salen a la luz, esta noche, ayer, hace tan solo unas horas? ¿Quiénes son los responsables máximos de este dislate supranacional al estilo de presuntos torturadores económicos en serie, si una cosa así (que da miedo de tan solo mencionarla) hubiera realmente sucedido desde 2008 hasta hoy?

Si la descripción de los hechos imputables a una determinada X (no solo hablaríamos de Angela Merkel, sino, a su vez, de colaboradores necesarios) resultara literalmente cierta (quizá ya nunca lo sabremos tras el pinchazo de Sarkozy y el revuelo que ha ocasionado en Bruselas, ahora entregada a la causa del crecimiento para apagar el fuego de los parias de la Europa meridional colgados de los hombros de París), históricamente habremos asistido a un ‘pucherazo’ sin precedentes dentro de la UE (el miércoles 9 es el Día de Europa, vaya fechita y en qué momento), con algunas connivencias interesadas y otras –ahí figuraría España- más complacientes que cómplices respecto a la canciller.

Si Hollande no es ahora ‘derrotado’ por los mercados y aguanta el embate que le aguarda a buen seguro en el parqué al doblar la esquina, Europa, en efecto, cambiará su rumbo y saldrá a flote con más sentido común que hasta ahora. De lo contrario, con el centenario del Titanic, se hundirá Europa misma, recitando los versos, a propósito del barco y el continente, del poeta alemán Hans Magnus Enzensberger.
EL DISCURSO DE OLLI REHN
La conferencia que este sábado pronunció el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, resulta paradigmática del cambio de rumbo oficial que experimentará Europa ante el efecto Hollande. El discurso –toda una proclamación del nuevo ideario que inspira un Pacto por la Austeridad y el Crecimiento, olvidado en lo que atañe a lo segundo en alguna gaveta- se celebró en la víspera de la segunda vuelta de la V República. Rehn, el mismo que gruñía a España hasta el otro día por pretender relajar el objetivo de déficit, se presentó ante el influyente auditorio de la Universidad Libre de Bruselas como un nuevo teórico de la flexibilidad fiscal convencido de la imperiosa necesidad de aplicar grandes medidas de estímulo de la economía europea para combatir la crisis con mejores armas que la ineficiente austeridad a ultranza.
CINISMO HISTÓRICO
Causa bochorno asistir en vivo a este espectáculo colosal de cinismo de Estado. Las recetas fundamentalistas de Angela Merkel (secundadas y bendecidas hasta este domingo por un Sarkozy a la deriva) han conseguido justo lo contrario de lo que pretendían: hasta 2009 parecían acertar, cuando tuvimos la engañosa impresión de que el otoño económico terminaba y empezaban los brotes verdes, y en ese momento se fijó el draconiano propósito del 3% de déficit para 2013. Pero no tardó en venirse abajo el espejismo. Los recortes entraron en una fase psicótica que ha abocado tanto a los países rescatados (Grecia, Irlanda, Portugal) como a grandes economías más sólidas (España, Italia) y, de manera contagiosa tarde o temprano a la mayor parte de la eurozona, a una profunda y peligrosa recesión que promete prolongarse en el tiempo. El ajuste fiscal en estado puro fracasó, y debemos esperar al año que viene para saber si le cuesta el cargo a la señora Merkel (ya a la baja en los primeros comicios territoriales) y las dos potencias de Europa (Alemania y Francia) pasan a estar gobernadas simultáneamente por la izquierda.
AHORA SÍ
Ahora sí. Ha sido cuestión de días, de horas. En tan corto margen de tiempo, estadistas, economistas, líderes y analistas de Europa, que argüían a coro la infalibilidad de la sagrada austeridad a rajatabla, han dado un giro de 180 grados para entrar en una flagrante contradicción y enfundarse el uniforme de adalides del crecimiento y el despegue económico. Ahora sí. Todo es una cascada de declaraciones progrmáticas del nuevo orden económico basado en el crecimiento y la inversión pública. Y hay dinero escondido en los laberintos del BCE y del BEI, del FMI y de los inextricables fondos de rescate. Cifras millonarias dispuestas a llover en tromba sobre los cielos de Madrid, de Roma, de Atenas, de Lisboa y Dublín. Ahora sí. Es necesario (convergen todas las voces alineadas bajo la nueva consigna universal ante el nuevo equilibrio político en el eje Berlín-París de hace tan solo unas horas) proveer grandes sumas de dinero para tres grandes planes de inversión europea: infraestructuras-transportes-telecomunicaciones, energías verdes e I+D. ¡Con qué embustera unanimidad!
“¡LA ECONOMÍA, ESTÚPIDO!”
Decía un asesor de Clinton (al que todos hemos hecho famoso sin mencionar su nombre, y su nombre es James Carville): “¡La economía, estúpido!”. Y luego se ha repetido hasta la saciedad, “¡es la economía, estúpido!”, para centrar la atención en lo importante desde el punto de vista cotidiano: el bolsillo de la gente. Pues, qué casualidad, en su monólogo de reconsideración de postulados, el señor Rehn afirma como lema: “El Pacto de Estabilidad y Crecimiento no es una estupidez”. Y confiesa como solo hace un arrepentido para salvar su culo una vez cazado en flagrante error, que la culpa de que ese pacto alcanzado en su día por los grandes magnates (y esta palabra se parece tanto a otra) de la Cosa (la mermada Europa), es de “los dogmatismos ideológicos”, “las presiones alemanas” y “la incomparecencia de Francia”.

Esto que acabo de escribir no me lo he inventado. Es literal. Y, a mi juicio, contiene suficiente dinamita como para volarles la cabeza políticamente a los mangantes (ahora dicho con todas las letras) que han estado dirigiendo el rumbo de Europa en los años de la crisis con tamaña torpeza y mala voluntad. Torpes por necios y, en efecto, estúpidos en la batería de medidas de austeridad que fijaron sin calcular que conducía a este suicidio. Y, lo que es peor, culpables de mala fe, al pactar primero y esconder a continuación los estímulos que necesitaba el enfermo terminal antes de caer clínicamente en coma, que no otra cosa es la recesión.
¿SE IRÁN POR VERGÜENZA?
Si no dimiten avergonzados en cadena, una vez destapado este fraude político que ha conducido a Europa al borde de su desaparición, es evidente que serán expulsados en las urnas, como acaba de sucederle a Sarkozy (y a la penosa clase política tradicional en Grecia). Pero la pregunta es qué hará Rajoy, una vez que las cartas ya están boca arriba sobre la mesa. ¿Cegarse obsecuentemente en la ‘vieja’ receta de la austeridad alemana sin más, ahora desacreditada, o dar el salto que la nueva situación le exige, para sumarse con Francia y los otros aliados potenciales a un frente que incline a Merkel a políticas de desarrollo y crecimiento complementarias, haciendo posible en el nuevo escenario el saneamiento financiero necesario para que fluya el crédito y la economía comience de nuevo a respirar por sí sola. O estamos definitivamente muertos.

(Día Mundial de la Libertad de Prensa) LOS FANTASMAS DEL TITANIC

Los periodistas que tienen aún trabajo están en el Titanic de una profesión que, en efecto, tal como la hemos conocido se va a pique. Esa imagen cruel pero gráfica la escuché en la radio la mañana de este jueves, 3 de mayo, en la ronda de declaraciones de la jornada de protesta con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Primero fueron los cambios tecnológicos (ahí se le vieron las orejas al lobo) y después esta devastadora crisis (publicitaria) que cierra más de medio centenar de medios en medio del miedo generalizado. El balance es seis mil y pico colegas en la calle. No haciendo periodismo de la, si acaso literalmente haciendo la calle. Mal pagar al periodista condenado genéricamente al paro es prostituir esta profesión que también, a su modo, es ‘la más antigua’. ¿Dónde quedan ahora las palabras del Nobel colombiano acerca del ‘mejor oficio del mundo’? ¿A cuál de los dos atribuir esa bella definición del autor de ‘Memoria de mis putas tristes’? Están acabando con un oficio artesanal que se informatizó a trompicones encasquetando un ordenador bajo el brazo del hombre de Neandertal y búscate la vida. Una vez hundido el barco, habrá que reinventar este periodismo disidente que se va diluyendo en las redes y los blogs si no se resiste en los pasquines cuando desaparezca la mayoría de los periódicos de papel. Si aguanta con la terquedad de la radio, dada reiteradamente por muerta, habrá periodismo del sálvese quien pueda, el freelance, o no habrá. Particularmente, he abrazado la inestabilidad laboral con estoicismo converso, impelido a la emprendeduría como saco sin fondo de supervivientes de todos los gremios caídos en desgracia. No queda otra. Las concentraciones de este jueves en las plazas de cuarenta ciudades (‘Sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia”) reivindican una práctica digna de un trabajador que sobrenada, entre ahogaduras, bajo amenazas de irse directamente de patitas a la calle propulsado por un ERE, o prejubilado para mayor deshonra cuando creía tener ganada la batalla del tiempo, que debía de ser oro en la mayor profesión de la experiencia, se nos dijo. Los que se van con viento fresco y veinte días por año se dan con un canto en los dientes. Merecen eso y volver a empezar. De cero. No es profesión de galones. Cuando te echan, te los arrancan todos de la guerrera. El paro es una degradación. Amordazar la profesión bajo estos yugos indecentes que someten al personal suficientemente apercibido de perder el trabajo a la primera de cambio; explotar a veteranos y becarios confundidos en la misma reata con salarios de miseria, y extender la regencia del miedo como nuevo capitalismo de la comunicación es, cuánto lo siento, matar la bobada romántica que uno se creyó cuando era niño y subía las escaleras de ‘La Tarde’ para entregarle el artículo a don Víctor Zurita soñando con tener algún día una mesa propia en la Redacción. Se jodió el invento: el viejo periodismo, y, a su vez, se requetejodió el nuevo periodismo que se las prometía tan felices. Ahora que la cosa está jodida, a joderse, y que salga el sol por Antequera. Nos pondremos en las esquinas a repartir volanderas en bata blanca, como si el derecho a la información lo pudieran proteger, por último, los fantasmas del periodista .

(de la web de RTVC) Entrevista en EL ENVITE (TVC) SORIA NIEGA SER EL MINISTRO DE “LAS MALAS NOTICIAS” PARA SU TIERRA

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, rechazó ser el ministro de “las malas noticias” para su tierra. En la entrevista que concedió este jueves al programa ‘El Envite’ (TVC) afirmó, además, que los pozos con el probable petróleo objeto de polémica “no están en aguas canarias, sino en aguas territoriales de España”. Sin embargo, se mostró partidario de que la comunidad autónoma reciba una compensación tributaria, vía Ley de Hidrocarburos o del REF. Su departamento, según anunció, “está estudiando una excepcionalidad para Canarias” en las primas a las energías renovables.

Asimismo, proclamó, el mismo día que el Rey recibía en la Zarzuela a Paulino Rivero, que “las puertas del Ministerio y del Gobierno están abiertas” para el presidente canario, que será incluido a buen seguro en la agenda de Rajoy, según garantizó Soria, no sin reprochar, al mismo tiempo, al ejecutivo de las islas “que opte por la confrontación”. Rechazó “llevar al terreno personal” las disputas políticas, al ser cuestionado sobre un supuesto desencuentro entre él y Paulino Rivero.

‘El Envite’, esta semana, contó con la participación de cinco periodistas: Francisco Suárez Álamo (director de Canarias7), Teresa Cárdenes, Juan Manuel Pardellas (director de Diario de Avisos), Jorge Coll (director del grupo de medios Lancelot) y Jorge Bethencourt. También intervinieron, dentro de un convenio de colaboración de la TVC con la Universidad de la Laguna, las alumnas de Periodismo Leticia Díaz, Brenda Frénquel y Patricia Delathouwer. La copresentadora Emilia González sometió, como cada semana, al invitado a su sección de ‘fototest’ con las imágenes de personajes de la actualidad política.
EL IVA Y EL IGIC
El ministro matizó sobre el supuesto aumento del IVA en 2013 que el ministro de Economía no precisó qué tributo será modificado, y, en cambio, dijo que el gobierno que sí ha elegido ya ese camino, respecto al IGIC, ha sido el canario. A su juicio, esta medida llega a destiempo, tras un presupuesto elaborado en noviembre que no se correspondía con la realidad, según subrayó. “Si hubieran hecho el ajuste en el sector público que propusimos en su día, no habrían tenido que subir ahora el IGIC, ni suprimir las bonificaciones en sucesiones.” A la industria la invitó a explorar posibilidades en el sector exterior. “Ahí fuera hay oportunidades: en Estados Unidos, en Latinoamérica, que está creciendo…”

EL FRAUDE DE LA TARJETA SANITARIA
“Estos no son unos presupuestos territoriales”, precisó al ser interpelado sobre una posible atenuación de los recortes infligidos a las islas, en el trámite parlamentario. “El Gobierno de la nación se ha visto obligado a cuadrar las cuentas del Estado a partir de una desviación del déficit, el año pasado, por parte del gobierno anterior de dos puntos y medio nada menos del PIB”. En el mismo sentido, rehusó hablar de reconsideración sobre la retirada de la tarjeta sanitaria a los residentes irregulares en el país. “Algunas personas en lista de espera se delataron, al ser citadas por teléfono por parte del Servicio Nacional de Salud, alegando no poder acudir por encontrarse en su país; a eso se refiere esta medida, y ese fraude era soportable en épocas de bonanza, pero ahora ya no”.
EL GOBIERNO DE LOS CABILDOS
En relación con los posibles reajustes de la Administración canaria aún no acometidos, pese a la evidente duplicidad de funciones existentes en las islas, enumeró las propuestas formuladas en su día por su partido y él mismo y que fueron desoídas. “Ahora se puede”, dijo, refiriéndose al conjunto de España a partir de la ley de reforma de la Administración invocada por el gobierno del PP. No entra en sus previsiones, según dijo, la posible desaparición de ayuntamientos en Canarias, “sí, en cambio, que se mancomunen servicios para reducir gastos”. Respecto a la sugerencia de la presidenta tinerfeña del PP, Cristina Tavío, en la que propuso que el gobierno autónomo esté conformado por los siete cabildos, dijo escuetamente: “Es una opinión personal de la presidenta del PP en la isla, que abre un debate”.
“LAS MEDIDAS SON BENEFICIOSAS”
Rechazó el estereotipo que le atribuye el gobierno canario de ‘ministro que da malas noticias a Canarias’. “No es verdad que sean malas. Todas las medidas puedo asegurar que son beneficiosas”. Sobre la polémica autorización del Consejo de Ministros para que Repsol acometa las prospecciones petrolíferas cerca de Lanzarote y Fuerteventura, quiso aclarar que “no se trata de aguas canarias, son aguas españolas, por cuanto canarias propiamente no son si quiera ni donde rompe la ola, para que nos entendamos, ni son prospecciones en la costa de las islas, sino a 61 kilómetros.” Y puso de ejemplo las extracciones de Tarragona, para ilustrar que no son incompatibles con la actividad turística”. Insistió en su argumento principal: “En cualquier lugar del mundo que haya una posibilidad de una industria de esta naturaleza, hay que aprovecharla, máxime en Canarias, que depende exclusivamente del Turismo”. Aseguró que un desarrollo de las prospecciones y, en su caso, extracciones generará economía y empleo en el archipiélago: “Industria mecánica, hostelería, comercio, formación de capital humano, posibilidades de trabajo para los jóvenes, cuyo paro es el más grave en Lanzarote… “
“ESA MANÍA DE DECIR NO”
Sin abandonar el mismo tema, se preguntó “por qué tenemos que asumir esa manía de Canarias de decir no a todo”. Se preguntó si esta oposición del Gobierno canario se debe a que él es el ministro de Industria, Energía y Turismo y a su condición de líder del PP en las islas. “Si yo fuera presidente del Gobierno de Canarias lo que hubiera hecho es pedir una modificación de la Ley de Hidrocarburos para poder introducir una exacción que beneficie a Canarias por las posibles extracciones de petróleo”. Respecto a las quinielas sobre si hay o no petróleo y/o gas en esos yacimientos submarinos, arrojó un dato relevante para los expertos: “Todos los estudios apuntan a que hay un 20% de probabilidades de que sí, y los especialistas consideran ese porcentaje como suficiente para tratar de confirmarlo”.
UNA MORATORIA FLEXIBLE
Defendió el nuevo rumbo de la política de Costas en defensa de las personas asentadas en ese suelo con probada antigüedad, y en la conveniencia de ser flexibles en la aplicación de la moratoria turística para que eventuales inversores interesados en edificar hoteles de cinco estrellas, lo puedan hacer sin trabas.
SARKOZY-HOLLANDE
Soria deseó, por simpatías ideológicas, que Sarkozy gane este domingo las elecciones francesas, y no concedió mayor trascendencia a la irrupción de Hollande para que Europa opte por el crecimiento amén de la austeridad. Se mostró partidario de medidas de estímulo por parte del Banco Central Europeo (que se reunía en Barcelona) mientras prosiguen por su senda las políticas de austeridad, pero huyó del pesimismo sobre la economía española, poniendo el acento “en la enorme fortaleza exterior de muchas empresas, no sólo multinacionales, sino también de menor tamaño”.
MANUEL FERNÁNDEZ
En el terreno político, ratificó su candidatura a la reelección como presidente regional del PP en las islas, en el congreso previsto este mes en Santa Cruz de Tenerife, y aseguró, respecto al número dos, que “si Manuel Fernández desea continuar, continuará, ha sido el gran secretario general del partido”, si bien se reservó su opinión personal sobre el candidato idóneo para ese puesto.

(de la web de RTVC) El PROBLEMA CANARIO, UNA BOMBA DE RELOJERÍA

Es un círculo vicioso. La cascada de parados no cesa en esta comunidad autónoma. Como la pescadilla que se muerde la cola, si bien la destrucción de empleo tiende a remitir (de 20.000 plazas en el último trimestre de 2011 a 3.200 en el primero de este año), el censo de desocupados aumenta ostensiblemente (20.600 más entre enero y marzo), a causa de una aparente perversión estadística que sobresale en Canarias: la población activa aumenta de forma notable, el número de nuevos aspirantes a trabajar se dispara: 17.000 nuevos activos, nada menos, en este último período, un chorro a presión que destroza todos los diques a la hora de pretender contener la hemorragia de paro en las islas. Y este desagüe de la economía canaria se debe a múltiples factores: la continua llegada, pese a la crisis, de mano de obra cualificada de la Unión Europea (de la que en particular se nutre el turismo) y la inscripción de los jóvenes en las oficinas de empleo una vez el cabeza de familia ha perdido el suyo.

El paro juvenil es escandaloso en el archipiélago, ha vuelto a quedar fuera de control: más del 54% de los menores de 25 años. Ante este panorama (362.000 desempleados en Canarias, el 32,2%, cuyo ritmo no decrece), la consejera del ramo, Margarita Ramos, ha hecho un llamamiento inusual a las corporaciones locales a evitar despidos mediante reducción de jornadas y salarios, ante el riesgo de hacer saltar por los aires “la cohesión social”. O, lo que es lo mismo, desatar el temido estallido.

Otras sociedades (la griega, la italiana) han desembocado en una escalada de conflictos personales y viven en la tragedia permanente. El paro canario no tiene solución a corto plazo, pero exige del legislativo nacional un mínimo ejercicio de responsabilidad histórica ante un volcán latente de dimensiones imprevistas. En la actual fase de enmiendas parciales a los Presupuestos Generales del Estado cabe introducir las modificaciones pertinentes para ayudar a aliviar la asfixia económica que vomita centenares de parados cada mes.

Es en circunstancias extremas, y en escenarios desfavorables como este, cuando el arte de la política, en todo cuanto tiene de taumaturgia, cobra su máximo valor. Lejos de la abundancia de otras décadas y, en efecto, bajo una recesión que amenaza prolongarse y empeorar si cabe, nada justificaría la pasividad del Congreso y el Gobierno central en el momento de enfrentar con justicia el grave deterioro social y económico de este territorio que supera los dos millones de habitantes.

Es la hora de trazar una política distinta del resto de España para Canarias, cuyo hecho diferencial ha sido un factor incontestable a lo largo de su historia. Querer ignorarlo, haciendo tabla rasa con las demás autonomías, como si esta fuera una mas –craso error- será una prueba de grave ceguera política con las islas y el caldo de cultivo de una etapa de peligrosa inestabilidad en el volcán insular. Nunca se habían dado como ahora las condiciones objetivas para ello. Y, pese a todo, quizá aún se esté a tiempo de evitar un despeñamiento fruto de esta fractura social.

Este primero de mayo nos convoca a una reflexión que no admite más demora. Rotas las costuras de nuestro mercado laboral (y si son ciertas las conclusiones de un informe del Ministerio de Hacienda que sitúa a Canarias, con poco más de 1.000 millones de euros, en una de las comunidades con menos dinero negro del Estado y, por tanto, menor economía y empleo sumergidos), el ‘problema canario’ es una bomba de relojería.

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